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Mentira y falsedad

14 abril, 2019

George nunca pensó que ellas llegarían a instalarse en la boca de Iraida. Era una posibilidad que su mente no concebía y por ello se le hacía mucho más complicado el aceptarlo. Tan difícil se le hacía a George que se sorprendía pensando en qué momento o por qué razón había sucedido. Y cuantas más respuestas buscaba más perdido se encontraba. Perdido, sin respuestas, sorprendido… casi en estado de shock. No podía ser. Nunca pensó que Iraida pudiera ser una de esas personas que caían en aquellas cosas y en aquellas actitudes.
Ellas salían de la boca de Iraida a gran velocidad, sin filtro y directas hacia él. El trayecto que describían era certero, cruel, desgarrador. Ellas se movían con rapidez y atravesaban cada parte de del cuerpo del chico, entraban por sus oídos y se clavaban en su cerebro como agujas; atravesaban su piel por cada uno de sus poros, sus músculos y sus huesos hasta llegar al corazón y hacerlo estallar en mil pedazos. Cada pedazo del corazón de George era un buen recuerdo vivido junto a Iraida, momentos alegres, de confianza, de confesiones.
George seguía sin saber cómo afrontar la situación. Él siempre pensó que aquello no podría pasarle a él. No con Iraida.
¿Cómo podía ser que después de tanto tiempo ellas se hubiesen instalado en su boca?
Ellas: la mentira y la falsedad.