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Como un dios – Marta Abelló

21 junio, 2018


Sinopsis:
Año 1348. Europa sufre la Peste Negra y el conde Gérald von Nettesheim, descendiente de Alberto Magno, resiste aislado dentro de su castillo de la selva de Baviera. Poseedor de una vasta cultura, el conde tratará de hallar la piedra filosofal y el elixir de la vida eterna.

Mis impresiones: Se trata del tercer libro que leo de la autora, Marta Abelló (antes había leído Los Hijos de Enoc y Tilak, el Sabio). Comencé a leer el libro con gran expectación por lo que me iba a encontrar y por ver cómo encajaba la búsqueda de la piedra filosofal en plena Edad Media y cómo habría manejado el tema la autora.

Antes de nada decir que, justo antes de leer este libro estuvo leyendo una novela ambientada en tiempo casi 3000 años anterior pero, no me costó nada cambiar el chip y para cuando acabé de leer la primera página mi mente ya estaba por completo en modo Edad Media.

Se trata de una novela que se me ha hecho amena tanto por extensión, por el ritmo al que desarrolla la historia y por la forma en la que está escrita. Se trata de una novela no muy extensa, con poco más de 200 páginas, pero que lleva un ritmo que, si bien no te absorbe, te hace querer seguir avanzando constantemente en la historia para saber cómo se desarrollan las diferentes aventuras y situaciones del protagonista.

El conde, protagonista obvio de la novela, me parece que es un avanzado a su tiempo en cuanto a educación, su forma de pensar y de actuar en algunas ocasiones. En otras se nota mucho que es una persona de la Edad Media pero, aún así, me da la sensación de que es un personaje que tiene más altura de miras y un novel cultural y educativo muy superior a cualquier otro personaje de la época.

La historia también cuenta con unos buenos personajes secundarios que arropan al protagonista y nos ayudan a contar su historia y las dudas, sueños y esperanzas que tiene el propio conde. Se llega a empatizar también con otros secundarios y da gusto verlos progresar en la vida, aprendiendo nuevas cosas y beneficiándose de la benevolencia y la gratitud que el conde tiene hacia ellos.

La forma en la que está escrito me ha gustado mucho porque hace referencias a personajes conocidos (filósofos, escritores, Papas, etc.) que a mi me amenizan muchísimo la lectura. De hecho, he buscado información sobre algunos de los nombres que se mencionan en el libro para tener aún más contacto con los personajes y los mencionados.

Me ha gustado volver a encontrarme con Gerbert d’Aurillac (futuro Papa Silvestre II), aunque en esta ocasión es mencionado únicamente y no tiene, como es lógico por el año en el que sucede la historia, ningún protagonismo.

Para acabar esta reseña diré un par de cosas sobre el último capítulo (igual puede considerarse spoiler, así si aún no has leído el libro quizá debas para de leer aquí). En el último capítulo me falta una referencia, aunque sea sutil, de en qué año está escribiendo sus últimas reflexiones. Yo me imagino que han pasado numerosos años y unos cuantos siglos, pero un detalle sobre algún acontecimiento o algo no lo vería mal.

Y para acaba diré que me gusta mucho la frase con la que termina el libro. Es una frase corta, de dos palabras, pero que dice mucho. Me parece una gran reflexión y una muy buena forma de poner el punto y final a esta historia. La frase dice así: “Sencillamente, viviremos“.

Valoración: 9,5 / 10