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Lo que esconde la mirada

21 enero, 2018

Todos los días le veía sonreír. No había día en el que aquel chico no tuviese una sonrisa en los labios. Todos le miraban y se contagiaban de su sonrisa y su energía, pero ella veía más allá. Era cierto que siempre le sonreía mas solamente lo hacía su boca, sus ojos y su mirada no sonreían nunca.

Ella comenzó a fijarse en sus ojos tras un breve cruce a la salida del ascensor. Ella estaba esperando para entrar y él salía con algo de prisa para entregar unos documentos. Aquel casi choque le permitió ver unos ojos que no pudo olvidar en mucho tiempo. Comenzó a fijarse en que todo el mundo le sonreía y le saludaba pero nadie hablaba con él. Después averiguó que muchos incluso desconocían su nombre. Sólo veían un chico sonriente repartiendo documentos.

Como estas

Ella trató de buscar alguna excusa con la que empezar a entablar conversación con él. Intentaba tener documentos para enviar o recibir y estaba atenta a la hora que solía aparecer para no desaprovechar cualquier oportunidad. Poco a poco fue hablando con él hasta que un día ella decidió hacerle una pregunta.

-¿Cómo estás?

Él escucho la pregunta y en su fuero interno supo que no era una pregunta de cortesía. Había algo en su tono de voz de le indicaba una preocupación real por saber cómo se encontraba.

Ella le miró a los ojos y pudo ver todo lo que había detrás. Eran unos ojos que hablaban de la soledad de aquel chico, de su rutina de trabajo, de su falta de cariño y, quizá, hasta de la falta de un amigo o alguien con quien hablar sinceramente.

A modo de respuesta él le sonrío con algo más de efusividad pero tampoco nada exagerado. Entonces ella, sin esperar ninguna otra respuesta, le dio un trozo de papel doblado. Él aprovechó el trayecto hasta el ascensor para desdoblar el papel y leerlo. No había mucho escrito, únicamente tres palabras, pero tres palabras que significaban mucho para él: Puedes contar conmigo.

Ella sabía lo que había visto en esos ojos porque, hacía tiempo, ella misma había estado en aquella situación. Siempre poniendo buena cara sin que los demás notasen lo que llevaba por dentro. Nunca se abrió a nadie porque no siempre tenía la sensación de que a nadie le importaría su situación. Precisamente porque ella tuvo esa mirada sabía identificarla y se dijo que no permitiría que nadie sufriese aquello y pasase por eso solo.

Ella sabía lo que aquella mirada escondía.

Lo mismo que ella encontró una salvadora, ella sería la salvadora de aquel chico.