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La decisión

27 febrero, 2018

Ella avanza por un camino que no sabe a dónde le conducirá. Lo único que sabe es que tiene que seguir hacia adelante porque el retroceder no es una opción. Parece que a cada paso que da el camino desparece detrás de ella y lo único que le queda es el recuerdo de haber recorrido aquel camino.

El trayecto hasta el punto donde se encontraba no había sido fácil. De hecho, si tuviese que hacer una valoración de todo lo sucedido, no tendría claro si el balance saldría positivo o negativo. En el camino había habido dificultades, obstáculos, desvíos inesperados y algún que otro agujero. Por otra parte también era justo decir, pensaba ella, que también hubo momentos de felicidad, risas, momentos compartidos en buena compañía, viajes y experiencias que podrían terminar inclinando la balanza hacia el lado positivo.

Pero entonces, en aquel punto del camino, cuando miraba hacia adelante, todo lo positivo desvanecía y solamente le quedaba incertidumbre. Una incertidumbre que llevaba tiempo sintiendo y acumulando, en cada fibra de su ser, en cada pensamiento, a cada momento. Miraba hacia delante y lo que veía desgarraba su corazón. Una oscuridad sin fin se extendía hasta el horizonte y no le dejaba ver más allá que un par de pasos. Se había encontrado con esa oscuridad sin previo aviso, cuando terminó de subir un pequeño repecho de aquel camino que tanto serpenteaba y tantas subidas y bajadas lo conformaban.

Camino con oscuridadHasta llegar a ese alto desde el que veía la incipiente oscuridad que se cernía sobre su camino siempre se preocupó por el camino de los demás, de todos aquellos con los que en ocasiones se cruzaban sus caminos. Muchos de los disgustos o malos momentos de su vida habían venido tras preocuparse de los obstáculos y dificultades que otras personas encontraban en sus caminos. ¿Había hecho mal todo ese tiempo? No sabía discernir si aquello había sido bueno o malo pero era lo que ella pensaba que era lo correcto y ella siempre hacía lo que le parecía correcto. ¿Se arrepentía de haber obrado de aquella manera? Ni ella misma lo tenía claro.

En ocasiones le gustaría poder echar atrás el tiempo y actuar de otra manera, siempre ayudando, pero quizá de otra manera. Muchas veces se descubría lamentando actuaciones pasadas, decisiones que cambiaron su futuro e imaginando cómo sería en esos momentos su camino si en el pasado hubiese actuado de diferente manera. Pero, tal y como le pasaba cada vez que daba un paso hacia adelante, ya no había marcha atrás; se encontraba en aquel alto, mirando de frente a la oscuridad que no le dejaba ver cómo sería o por dónde iría ese camino.

Entonces, como si un rayo de luz iluminase, no ya su camino sino su intelecto, tomó una decisión, la decisión, que ella pensaba que le cambiaría la vida. No podía asegurar si para bien o para mal, pero por lo menos sería actuar de una manera diferente a la que había tenido hasta ese momento y, a medida que pasaban los segundos, más claro lo veía. A partir de ese momento avanzaría por su camino sin preocuparse por cómo discurrían los caminos de los demás, observando únicamente los obstáculos y barreras que, sin lugar a dudas, aparecerían en su propio camino.

Seguir su camino, esa era su decisión.

Si el camino de alguna otra persona se cruzaba con el suyo trataría de ayudar en la medida de los posible, pero ya no haría ningún esfuerzo para que su camino se cruzase con el camino de otros.

Su decisión. Su camino.